Confía en el proceso: los consejos de Troy Hahn para padres de jóvenes promesas del baloncesto.
Para los padres de jóvenes jugadores con talento, la trayectoria del tenis juvenil puede parecer una urgencia. Clasificaciones, torneos, clases particulares, calendarios nacionales: todo puede parecer de alto riesgo. Pero según Troy Hahn, entrenador nacional principal de los programas de tenis masculino de la USTA, el éxito a largo plazo comienza con claridad, equilibrio y paciencia.
“Confía en el proceso”, dice Hahn. “Es fundamental organizar bien y contar con un plan de desarrollo entre los padres, el entrenador y el jugador, y confiar en el proceso.”
El éxito inicial no garantiza el crecimiento a largo plazo.
Hahn trabajó en todo el proceso, desde jóvenes de 14años hasta las principales promesas que hacen la transición al juego profesional. Vio cómo campeones 12o menos se desvanecen y cómo jugadores menos conocidos ascienden.
“El juego en 12 es diferente al juego en 16, 18 y profesionalmente”, explica. “Los niños crecen en estatura.” El juego crece. Si un jugador gana en 12 y no se adapta; si no agrega herramientas o no se vuelve más agresivo, ese juego puede quedar expuesto más adelante.”
Los jugadores jóvenes con talento a veces se resisten al cambio. “Vi muchas veces que el juego de un niño de 12años no se adapta a los de 16 , y se meten en problemas.” Para los padres, la conclusión es clara: el desarrollo debe evolucionar. El objetivo no es ganar pronto. El objetivo es el crecimiento.
¿Qué diferencia a los candidatos?
Cuando Hahn evalúa a los jugadores jóvenes, no solo se fija en las clasificaciones. “Creo que la forma en que uno compite es fundamental”, afirma. ¿Cómo afrontan la adversidad? ¿Qué tan resistentes son? ¿Cómo se desenvuelven en situaciones difíciles?
También busca aptitudes atléticas, una buena base técnica, posibles "armas" (saque, derecha) y la capacidad de anticipar y mover. “En la élite, hay que ser un atleta”, afirma. “Tienes que poder moverte.” Hay que anticipar.
Pero aún más importante es la participación en el proceso de mejora. “Los jugadores que llegan, incluso si no fueron los mejores en 12, tienen un amor absoluto por la competencia. Se trata de una evaluación humilde de su situación actual y de lo que necesitan mejorar.
El papel de los padres: Mantener en su carril
Los padres suelen preguntar cómo brindar apoyo sin volver demasiado agobiantes. Hahn es directo. “Tienes que entender cuál es tu papel como padre”, dice. ¿Te estás adentrando en el mundo del coaching? ¿O eres tú quien maneja el auto y te presta apoyo?
Él hace hincapié en la confianza: “Estás depositando tu confianza en el entrenador. Estás depositando tu confianza en que el niño salga a competir dentro de los estándares que establecisteis como familia.
Como padre, él mismo da ejemplo de autocontrol. “Estoy aquí para brindar mi apoyo”, dice. “Estoy ahí para orientar cuando me hacen preguntas.” Pero yo me mantengo en mi carril.
Advierte sobre el peligro de que el tenis ponga a prueba o dañe la relación entre padres e hijos: "No queremos que la relación se centre en ganar o en presionarlos hasta un punto en el que quizás no se sientan cómodos".
Cuando se pierde el amor por el juego
Uno de los mayores riesgos para los jugadores prometedores es el agotamiento. “A veces, los niños se adentran en un ámbito serio muy pronto y olvidan que es un juego”, dice Hahn. “La práctica se vuelve muy seria.” Hay mucha atención puesta en ganar. Se pierde de vista que se trata de un proceso.
¿Qué deben hacer los padres si perciben ese cambio? Hahn sugiere: “Mantener al tanto de lo que está sucediendo”. Está bien tomar un descanso. Está bien dar un paso atrás y dejar que el niño disfrute del deporte.
Les recuerda a las familias que las aspiraciones profesionales son poco comunes. “Jugar profesionalmente o participar en los Juegos Olímpicos: eso representa el medio por ciento”, afirma. “El tenis es un deporte fantástico para toda la vida. Fíjate en el carácter y los valores que inculca.
Cómo ayudar a los niños a superar la pérdida
El tenis implica perder constantemente. La respuesta de los jugadores es importante. Antes de cada partido, Hahn establece objetivos de proceso. “Estos no son objetivos de resultados”, afirma. “Simplemente, esto es en lo que quiero mejorar hoy.”
Independientemente del resultado, la mejora sigue siendo fundamental. “Mientras competiste con todas tus fuerzas, saldremos de la cancha, aprenderemos algo y lo aplicaremos la próxima vez.” Esto tiene su propio proceso. Centrémonos en las cosas que podemos controlar.
Para los padres, reforzar el esfuerzo y el crecimiento, en lugar de los resultados de las pruebas, ayuda a desarrollar la resiliencia.
Equilibrando estructura y libertad
El entrenamiento de alto rendimiento es exigente. Pero Hahn combina intencionadamente la intensidad con la libertad.
“Hay que agregar ejercicios que exijan participación y que pongan a prueba la capacidad mental”, afirma. “Pero hay que combinarlo con juegos y diversión.”
Él percibe una tensión natural entre la sobreestructuración y la subestructuración. “Está bien que los niños salgan a jugar”, dice. “Para estructurar su propia práctica.” Para competir por sí mismos.” Según él, los mejores entornos combinan ambas cosas.
¿Un consejo para los padres de un niño de 10años?
Hahn no duda: “Confía en el proceso. Siempre hay que hacer hincapié en mejorar. Mantente humilde. No te emociones demasiado si un niño está progresando bien. Es un viaje largo, un viaje muy largo. Disfruta del deporte y de la competición que supone estar ahí fuera.
Para los entrenadores que trabajan con padres de jugadores con alto potencial, reforzar una perspectiva a largo plazo puede ser la prioridad más importante.