Diario de una entrenadora por Emma Dell – Parte 2: ¿Qué significa servir a tu pasión?
Para Emma, el último mes del programa de formación de entrenadores de la USTA en entrenamiento y liderazgo de tenis fue una clase magistral sobre cómo aplicar en la cancha los conocimientos adquiridos en el salón de clases. Desde guiar a jóvenes jugadores de fútbol americano hasta capacitar a atletas universitarios, el primer mes de Emma como entrenadora práctica redefinió por completo su enfoque del liderazgo.
En esta reflexión, comparte sus principales aprendizajes en la cancha, las ideas surgidas en la Cumbre de Inclusión de Entrenadores y cómo un mantra familiar en el campus está adquiriendo un nuevo y poderoso significado: no se trata solo de amar el juego, sino de lo que realmente significa servir a las personas que te buscan como entrenador en busca de orientación.
Lee el Diario de la Entrenadora de Emma Dell – Parte 1: Primeras Impresiones.
Julio 7, 2026 – ¿Qué significa “servir a tu pasión”?
En mi primera entrada del diario, compartí lo emocionada que estaba por aprender todo lo posible durante el programa de becas de entrenamiento de la USTA. Durante el último mes, ese entusiasmo no hizo más que crecer, pero la mayor diferencia es que pasé de aprender sobre entrenamiento en el salón de clases a aplicar esas lecciones en la cancha todos los días.
Desde mi última entrada en el diario, tuve la oportunidad de capacitar a diversos grupos, incluyendo jugadores universitarios, atletas de equipos universitarios, jugadores de pelota naranja y jugadores de pelota verde. Capacitar a atletas de diferentes edades y niveles de habilidad me llevó a pensar de manera diferente sobre cada entrenamiento que dirijo. Aprendí que no existe un enfoque único que sirva para todos los casos de coaching. Cada jugador aprende de manera diferente, cada grupo tiene necesidades diferentes y cada oportunidad de entrenamiento me exige adaptarme.
Uno de mis mayores logros fue ganar confianza para aplicar lo que aprendimos a lo largo de la beca. Conceptos como el entrenamiento centrado en el atleta, el diseño de prácticas con un propósito definido y el descubrimiento guiado cobraron mucho más sentido ahora que tuve la oportunidad de ponerlos en práctica. En lugar de sentir que necesito tener todas las respuestas, estoy aprendiendo a hacer mejores preguntas, a crear mejores entornos de aprendizaje y a confiar en que los jugadores descubran las soluciones por sí mismos.
Otro de los momentos más destacados del mes pasado fue mi asistencia a la Cumbre de Inclusión de Entrenadores en Kansas City. Esperaba irme con nuevas estrategias de coaching, pero me llevé algo aún más valioso: una comprensión más profunda del liderazgo y la autoconciencia.
Un mensaje se me quedó grabado desde entonces: “El objetivo no es la perfección. El objetivo es crear conciencia. Esa idea me impulsó a pensar de manera diferente sobre el entrenamiento deportivo. El entrenamiento centrado en el atleta comienza con el entrenador. Comienza por estar dispuesto a autoevaluarse, reconocer las propias motivaciones y preguntar si se está creando el mejor entorno posible para las personas que se lideran.
Esa reflexión conectó a la perfección con algo que vi a diario en el Campus Nacional de la USTA: "Sirve a tu pasión".
Al principio, pensé que la frase simplemente significaba tener pasión por el tenis. Pero durante el último mes, me di cuenta de que el énfasis no está en la palabra "pasión", sino en la palabra "servicio".
Servir significa anteponer las necesidades de los demás a las propias.
A lo largo del programa de formación, dedicamos mucho tiempo a debatir la diferencia entre ser un buen entrenador y un gran entrenador. Si bien el conocimiento técnico y la comunicación son importantes, la mayor diferencia a menudo radica en elegir constantemente dar prioridad a los atletas.
Está aportando energía a una sesión clínica con pelotas naranjas luego de un largo día. Se trata de dedicar unos minutos extra a preguntarle a un jugador cómo le fue el día cuando tu propia energía social está baja. Se trata de dar del atleta que necesita ánimo y comprender que, a veces, lo más importante del entrenamiento no es el golpe de derecha que se le mostró, sino hacer que el jugador se sienta visto y valorado.
Cuanto más reflexionaba sobre ello, más me daba cuenta de que esta mentalidad va mucho más allá del coaching. Un buen empleado es aquel que se queda para cerciorar de que los carritos de pelotas estén almacenados y que todo esté listo para el siguiente grupo. Un buen estudiante ve los descansos entre sesiones como una oportunidad para establecer contactos, hacer preguntas y absorber conocimientos de las personas que le rodean. Un gran atleta se presenta listo para trabajar, ya sea que esté compitiendo bajo un calor de 100grados o capacitando en una cancha cubierta. Entienden que el crecimiento no está determinado por las circunstancias, sino por el esfuerzo y la actitud que demuestran cada día.
Esos momentos pueden parecer insignificantes, pero a menudo son los que distinguen lo bueno de lo excelente.
El gran alumno acaba convertir en maestro. El buen empleado se gana una mayor responsabilidad porque los demás saben que se puede confiar en él. El gran atleta sigue mejorando porque está comprometido con el proceso, no solo con el resultado. Y el gran entrenador experimenta quizás la mayor recompensa de todas, no por las victorias o el reconocimiento, sino porque sabe que está marcando una diferencia significativa en la vida de otra persona y contribuyendo a algo mucho más grande que él mismo.
“Cada práctica, cada conversación y cada experiencia me reafirmó que convertirme en un gran entrenador no se define por cuánto sabes, sino por lo bien que sirves a las personas que te confiaron su desarrollo.”
Emma Dell
Para mí, eso es lo que realmente significa servir a tu pasión.
No se trata simplemente de amar el tenis. Se trata de permitir que esa pasión se convierta en un acto de servicio, invirtiendo en los demás, liderando con humildad y creando un entorno donde cada jugador se sienta valorado.
A medida que avanzo en este programa de becas, me doy cuenta de que capacitar va mucho más allá de formar mejores tenistas. Se trata de formar mejores personas mientras te desafías continuamente a crecer junto a ellas. Cada práctica, cada conversación y cada experiencia reforzaron la idea de que convertir en un gran entrenador no se define por cuánto sabes, sino por lo bien que sirves a las personas que te confiaron su desarrollo. ¡Estoy muy entusiasmado por seguir aplicando estos conocimientos y aprendiendo más a medida que avanzo en el programa de becas!